El cebiche es uno de los platos que mejor representa al Perú. Prueba de ello es que las formas de prepararlo son tan diversas a lo largo de todo el territorio como lo son la geografía, cultura y gente del país. En el Norte, la carne de la raya guitarra es secada y deshilachada para el famoso chinguirito. En la Selva, el protagonismo lo toman los peces de río, la acidez la aportan frutas como el camu camu y el picante lo pone el ají charapita. En Lima, incluso, donde la imagen principal del cebiche es la que también reconoce el mundo -la de un plato servido con choclo, camote y hecho con ají limo y el ají amarillo-, existen otras variantes. «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados.»

Ambos ingredientes llevan largo tiempo siendo parte de nuestra historia. En el caso de la naranja agria, lo más antiguo que se ha encontrado en documentos, está en el inventario del Convento de San Francisco de Asís de Huaura, donde se especifica que tenían 5 plantas. Mientras, el ají arnaucho ha ido desarrollando diferentes variantes en el Norte Chico. «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados.»